El objetivo de la reeducación de la escritura es obtener el máximo de eficacia con el mínimo de esfuerzo.

Tiene lugar cuando la escritura a mano no ha alcanzado un nivel óptimo en el desarrollo de la motricidad fina, o cuando se ha perdido parcial o totalmente por causa de traumatismo, enfermedad o accidente vascular.

Al referirnos a reeducación hablamos de disgrafías causadas por un retraso en el aprendizaje o por una situación psicológica que ha impedido al sujeto fijar correctamente un patrón de movimientos adecuado. Mientras que hablamos de rehabilitación cuando nos encontramos ante escrituras que fueron correctamente automatizadas y que se han deteriorado por causa física o psicológica.

Para el niño la escritura es un medio de comunicación y comprensión mutua, es un movimiento que comporta cierto ritmo; las letras han de ser legibles, su unión se convierte en lenguaje y su desarrollo en relato. Se trata de ayudar al niño a superar sus dificultades y signos de alerta, para lograr una mayor fluidez en su escritura adecuada a su edad; y así pueda adaptarse a las exigencias escolares y  mejorar su autoestima, desarrollando sus propias potencialidades. Para el adulto, recuperar una escritura deteriorada o perdida supone recobrar independencia y seguridad.

En muchos casos un niño disgráfico se convierte en un adulto con problemas en su escritura. ¿Te incomoda actualmente?

¿Sufres alguna enfermedad que te impide escribir correctamente?

En enfermos de párkinson son muy interesantes las aportaciones e investigaciones realizadas por la psicóloga y grafóloga argentina Adriana Ziliotto.

¿Algún deterioro propio de una edad avanzada?

Diagnosticar y tratar un trastorno de la escritura es muy importante tanto, durante las fases del aprendizaje como en la edad adulta, pues reporta importantes beneficios cognitivos y emocionales. Gracias a nuestros profesionales podemos ayudarte.

Estamos hablando de grafoterapia entendida como reeducación o, en su caso, rehabilitación de la escritura que, en su día, fue correctamente automatizada.

En consecuencia, escribir a mano no sólo sirve para aprenderse las letras mejor o para ayudar a los niños en su etapa escolar, sino que también tiene importantes ventajas para los adultos. La escritura manuscrita logra mejorar la memoria y la capacidad de aprendizaje, siendo además una forma única de individualizarnos como seres humanos.