La grafología infantil se ha convertido en una disciplina completa, tanto en Francia como en el extranjero. Se ha comprobado que, tanto por las necesidades actuales del niño y adolescente, como por sus acertados diagnósticos, es cada vez más demandada en la sociedad.

  • Un estudio realizado por Virginia Berninger, psicóloga de la Universidad de Washington, se centraba en las diferencias no sólo entre la escritura a ordenador sino entre una escritura a mano y en cursiva. Determinados problemas de escritura -disgrafía- o de lectura -alexia-, demuestran que ambos sistemas de escritura están asociados con patrones cerebrales distintos y separados. Así mismo, un estudio del 2012 sugiere que la letra cursiva puede ser particularmente eficaz para las personas con dificultades de disgrafía. 
  • Otro estudio, de 2014, con el título La pluma es más poderosa que el teclado, llevado a cabo por los psicólogos Pam A. Mueller de Princeton y Daniel M. Oppenheimer, de la Universidad de California en Los Ángeles, apuntan a que en el mundo de la educación los estudiantes aprenden más y mejor cuando toman notas a mano que cuando escriben en un teclado. ¿Por qué? Porque escribir a mano se: 
  • Activa el proceso de reflexión,
  • Facilita la selección de información y análisis
  • Se comprende y se memoriza con mayor eficacia y por tanto se facilita el aprendizaje.
  • Feder y Majnemer (2007) destacan que el aprendizaje de la escritura manual potencia el desarrollo de habilidades de control motor fino, y desarrolla la integración bilateral y visual, la planificación motora, la propiocepción, la atención sostenida y la percepción sensorial de los dedos. Estas autoras demostraron la relación existente entre la buena o mala letra y el rendimiento académico de los niños.

Un niño es disgráfico cuando la calidad de su escritura es deficiente, no habiendo ningún déficit neurológico o intelectual que explique esa deficiencia. Se trata de niños con escritura ilegible o demasiado lenta, constituyendo una molestia para la marcha normal de su escolaridad. Además de los disgráficos, existe un buen número de niños que por alguna determinada razón (falta de motivación, problemas de lateralidad, ambiente familiar desfavorable, problemas emocionales, etc.) sufren retraso en la escritura.

En consecuencia, al objeto de valorar el desarrollo en una escritura infantil, utilizamos la Escala E de Ajuariaguerra constituida por 30 items que con la edad van desapareciendo, y que se dividen en dos Subescalas: 14 items EF referente a formas y componentes infantiles y 16 items EM que traducen dificultades de ejecución motriz.

  • Esta escala nos permite determinar con bastante exactitud la edad grafomotora de un niño, es decir, si está en la norma de su edad, adelantado o retrasado. Eventualmente, se recurre a la escala de disgrafía y el test de velocidad, además de otras herramientas complementarias.

Por ello, creemos que la escritura del niño es un medio de expresión y de proyección de la personalidad, y puede convertirse en la herramienta que da la voz de alarma cuando las cosas se complican, ayudando a comprenderles mejor.