El Papa Francisco tiene interiorizadas las normas en su comportamiento, es respetuoso y las asume sin ningún problema. Aunque, si no está de acuerdo con algo que le parece injusto, es capaz de levantarse y defender la causa noble hasta sus últimas consecuencias, mostrando de ese modo su faceta reivindicativa. Aún así es ante todo una persona tolerante, flexible, que no impone, pero que sabe mantener firmemente sus convicciones y escala de valores en todo momento.
